Se les informó a los reyes de España de la mina Santa Bárbara en esta carta escrita en 1764 por el fiscal de la Real Audiencia de Lima, Diego de Holgado:
- "La mina de Huancavelica, no produce plata, ni oro; pero produce el azogue, un ingrediente tan necesario, para el beneficio de todas las minas de oro, y plata del Reino. Es la única que se trabaja en este metal, y es propia, y perteneciente a Vuestra Majestad. Provee al Perú, y ha proveído a México, a donde en muchas ocasiones se han remitido cantidades crecidas de Azogue".
Los españoles sabían que "los enganchados" nunca más volverían a ver la luz después de entrar a los más profundo del socavón, algunas madres para no ver morir a sus hijos tomaban medidas drásticas como el de cercenar la mano o crearles algún tipo enfermedad a sus hijos y así no ser llevados a la mina de la muerte.

Actualmente el pueblo está deshabitado. Aun así, diversos turistas la visitan por el misterio que guarda. El socavón conocido como Belen, está clausurado ya que pueden aspirar los diversos gases dormidos dentro de la mina que pueden causar la muerte.
Por la peligrosa situación de la mina, está cerrada con una puerta y una pared del ladrillo. Desde afuera el visitante puede ver la antigua entrada a la mina con el escudo arriba. A seguir por el camino, uno llega a el equipo de las minas más modernas y recién abandonadas. Unos metros más por el camino está el pueblo abandonado. En 2006 la diócesis y el Departemento estaban reconstruyendo la iglesia del pueblo.
La leyenda cuenta de que en el interior de esa mina (en la epoca colonial) existian 5 capillas con sus respectivos altares donde se celebraban misas para los operarios y sorprendentemente revelan la existencia de una plaza de toros en una de sus calles lamada "Jauregui". Los cronistas de la época lo consideraban como una ciudadela subterranea. (Ver los planos de 1742 de Juan esteban de oliva y jofre y de Pedro Subiela 1795).
Agradecemos a los usuarios Criaderma, Juan Pereyra y Maremagna por las fotos.












