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jueves, 21 de mayo de 2009

El Mundo es Discovery

Por: Nicolás Alejandro Rodríguez López
Corresponsal Escolar Asignado.

¨El Mundo es Discovery¨ es el eslogan publicitario del canal de cable que en el presente año cumple 15 años en señal latinoamericana, este es Discovery Channel, uno de los canales culturales más vistos en el mundo.

Discovery es un canal perteneciente al grupo Discovery Communications, fundado el 17 de junio de 1985 en Estados Unidos de América, éste canal es caracterizado por sus famosos documentales y series de investigación, nueve años después, en 1994 se fundó Discovery Latinoamérica.



Como dijo la vicepresidenta y directora general del canal, Ángela Recio Sondon: “A lo largo de sus casi 15 años de existencia en América Latina, Discovery Channel se ha convertido en uno de los destinos preferidos del público interesado en explorar el mundo en el que vivimos. A través de su contenido innovador y de alta calidad, el canal ha inspirado a millones de telespectadores en la región, sirviendo como fuente inagotable de descubrimientos e información".

También dijo que Discovery Channel ha conquistado un espacio privilegiado en el segmento de los medios basados en la vida real, acercando el mundo hasta nuestros telespectadores. "Ahora, llegó el momento de invitar al público a redescubrir el globo, celebrando a la vez lo mejor de éste”, sentenció Ángela Recio.

martes, 19 de mayo de 2009

Gastón Acurio: El evangelizador de la cocina

Por Sabine Drysdale para El Mercurio, Chile

Un todoterreno Ford negro se detiene frente a la entrada del mercado de Surquillo, en Lima. Gastón Acurio se baja por la puerta trasera, de jeans y polera negra. Tiene el pelo mojado; sus ojos algo hinchados acentúan sus rasgos de cusqueño.

Camina. Un hombre negro, que bordea los dos metros, se ubica detrás de él. Tres pasos detrás.

Entra y un foco ilumina su rostro; un canal de televisión. Lo rodea un grupo de estudiantes de cocina. Un extranjero lo saluda y le pasa su tarjeta. “Gastón, Gastón, Gastón”, se oye en todas las direcciones. Recién levantado, se esfuerza por ser simpático.

De pronto se pierde entre los colores vivos de las frutas de la selva, de las papas, de los ajíes. El olor está mezclado: verduras, pollos muertos, sangre, pescado. Pregunta por las novedades. Compra un puñado de ajíes jalapeños; los va a probar, más tarde, en una leche de tigre. Pide un trozo de queso fresco.

–Muchas gracias, ¿cuánto es? –dice, metiéndose la mano al bolsillo.

–Dos soles.

–¿Dos soles no más? Ustedes mismos baratean sus productos. Yo no entiendo.

El hombre negro de dos metros le abre la puerta trasera del auto y parte.

Gastón Acurio saca un jalapeño de la bolsa y le da un mordisco.

–El ají me despierta -dice.

gastón a secas

Gastón Acurio ha perdido su apellido. Gastón, a secas, le llaman su chofer, los mozos, los clientes, los que hablan de él sin conocerlo. Tras abrir 14 restaurantes en Perú, exportarlos al mundo y convertirse en el evangelizador del sabor peruano, su nombre de pila pasó a ser una marca. Una insignia.

Hasta hace unos años el famoso no era él, sino que su padre, Gastón Acurio Velarde, ex senador, ex primer ministro, casi candidato presidencial. Un padre que lo mandó a estudiar Leyes a España para que fuera político como él. Que pensó que todo se había ido al tacho cuando se enteró de que su hijo no leía códigos sino que revolvía ollas en el Cordon Bleu de París cuando cocinar era sólo una afición. Cuando en su casa a nadie le importaba la cocina.

Desilusión.

Acurio recuerda el día en que todo eso cambió.

–Estaba en la cola de un banco, y a él, acostumbrado a que lo reconozcan en la calle, le dicen: “Usted es el papá de Gastón Acurio”. Ahí se acabó su mundo.

Dos años antes había abierto junto a su señora, la alemana Astrid Gutsche, su primer restaurante en Lima, Astrid y Gastón con 45 mil dólares prestados –a pérdida– por amigos y parientes, cuando no tenían un centavo en el bolsillo, ella estaba embarazada y sus padres no se convencían de su pasión por la cocina.

–Pagamos la deuda a los tres meses -dice sonriendo.

Su padre le había exigido volver a trabajar en Perú. Acurio lo entendió como un deber.

–Yo he nacido en cuna de oro, he tenido todo para triunfar en la vida, en un país donde muy pocas personas tienen esa suerte. Como ser humano me corresponde devolver en mi propia tierra. La otra opción sería que no me importe lo que sucede fuera de mi restaurante, que lo único que me importe sea el restaurante para enriquecerme personalmente.

El Ford se detiene en la entrada de Astrid y Gastón, una casa colonial en el distrito de Miraflores. Son las once de la mañana. Aún están puestos los manteles sucios de la noche anterior.

Llama a Eduardo, el chef encargado. El tema de la reunión: la crisis.

–¿Revisamos las cositas? Siéntate, Eduardito. Ayer tuvimos una reunión de directorio, vimos los números y los resultados del control y no me falles en eso. En tiempos de crisis hay que cuidar el granito de arroz, sin renunciar a nada –dice.

Gastón le pasa los jalapeños y le pide que haga una leche de tigre cremosa de picor medio. Que se la mande a su taller donde por la tarde inventará nuevos platos para el restaurante de comida regional Chicha que abrirá en Arequipa.

EL FRACASO

El imperio del cocinero Acurio está formado por los restaurantes Astrid y Gastón, La Mar, La Pepa, Panchita, Tanta, Pascuale y Chicha, repartidos en 14 sucursales en Perú y otras 14 en América Latina, España y EE.UU, con planes de abrirse mercado en Inglaterra. El año pasado facturaron US$ 75 millones de dólares; atienden a 5 mil personas al día. Y no termina ahí: su última aventura es una cadena de hoteles boutique llamada Nativa.

–¿Le da miedo el fracaso, que algún proyecto no funcione?

–Que tenga miedo a quebrar y diga acá no puedo ir porque puedo arriesgar mi patrimonio, no es lo que la gente espera de mí. Yo tomo mucho riesgo. Hago un restaurante en el lugar más caro de San Francisco, invierto 7 millones de dólares para una cebichería peruana que nadie conoce en una ciudad tan dada a otras costumbres gastronómicas. Es un riesgo altísimo que incluso puede hacerme quebrar. Pero eso es irrelevante para mí porque mi trabajo es otro, es llevar la gastronomía peruana al mundo, poner una bandera de liderazgo en países acostumbrados a mandarnos el mensaje de que ellos son los únicos capaces de esto y no nosotros, ¿me entiendes?

–¿Los peruanos tienen una baja autoestima?

–Antes; ya no, gracias a la cocina.

–¿Alguna vez usted caminó con la cabeza gacha?

–Sí, porque nos enseñaron a ser ciudadanos predestinados a ser tercermundistas. Ciudadanos de segunda categoría exportadores de materias primas, importadores de productos terminados, lo importado es bello, lo nacional es feo, entonces la cocina emerge como una reacción a eso y contagia a todo el país con ese sentimiento y hoy el peruano se siente orgulloso de serlo.

–Veo que, como quería su padre, usted se transformó en un político.

–Sin duda, sí. Política gastronómica. No tenemos miedo en decirlo: los cocineros del Perú somos un movimiento que lo único que busca es hacer de la gastronomía un instrumento de desarrollo económico y social. Ser exportadores de tendencias de consumo.

–Pero la política real.

–Me proponen a cada rato que sea candidato a la Presidencia y siempre digo que la gente está loca. Ahora más que nunca, en los programas políticos me mencionan como el outsider. Están locos, porque se imaginan que porque yo tengo un respaldo popular muy alto… con qué descaro voy a hacer uso de ese respaldo para alimentar mi vanidad y querer ser Presidente si no estoy preparado. Es absurdo. Eso no va a ocurrir jamás.

–¿Qué sector político lo identifica?

–Pienso que en el Perú es obligación moral ser de izquierda.

–¿Por qué?

–Porque es un país con mucha pobreza y todas las políticas tienen que estar en función de esas personas que son la mayoría. Una izquierda no entendida como el control de la actividad productiva por parte del Estado, no una izquierda que le quita al rico para darle al pobre, sino que como una serie de acciones del Estado para darles herramientas a los no favorecidos para que puedan ser creadores de riquezas.

CHILE-PERÚ

A la hora de almuerzo, como en una fiesta, en la cebichería La Mar, no cabe un alfiler. Los mozos corren. La música se mezcla con las voces. Varios esperan tomando un pisco sour parados en la entrada.

Acurio entra sonriente. Voltean a verlo. Bromea con la televisión sueca que justo hace una nota del restaurante. Lo saludan unas chilenas. Les dice que tengan cuidado con el pisco sour. Una mujer le manda un beso de parte de alguien que se supone él conoce en Caracas. Se pone rojo.

–Esto es lo que te decía, el compromiso, así quisiera retroceder ya no puedo, ya me fregué. Es defraudar a mucha gente

–¿Siempre ha tenido esta paciencia?

–No. Cuando abrimos el restaurante con Astrid, era un histérico.

Dice que hace diez años maduró, que logró apaciguar su escasa tolerancia a la frustración.

–Con Astrid nos conocimos estudiando cocina en Francia, y bueno, construimos este mundo que ningún sicólogo te recomendaría: que los dos hagan lo mismo, porque no es lo más sano para una pareja. Nuestra manera de llevar pacíficamente la relación, siendo los dos cocineros con ideas diferentes, fue dividirnos el terreno. Ella en lo dulce y yo en lo salado. Afortunadamente, porque yo no tengo la personalidad del pastelero.

–¿Cuál es la personalidad del pastelero?

–El pastelero es un arquitecto. Empiezas un día una torta y si te sale mal tienes que empezar al día siguiente porque es un proceso muy metódico, estructurado y de mucha precisión. En mi cocina todo es espontaneidad, vibraciones en el momento.

–Astrid es alemana. ¿Cómo funciona esa mezcla?

–Funciona, aparentemente, funciona. Todavía nos cuesta escuchar críticas del uno hacia el otro. O sea, las críticas, cuando vienen del cliente son bendición, son oportunidad, un regalo, pero cuando vienen de tu esposa, son dardos –dice, sonriendo–. Ya con el tiempo ni siquiera hace falta hablar para saber que es una crítica, un gesto es suficiente, un silencio.

–¿Cómo lo resuelven?

–Aprendes a tragarlo con serenidad, pero al comienzo podía ser el inicio de una batalla campal.

Al fondo de la barra de La Mar tiene un puesto reservado. Ofrece su cóctel favorito, el chilcano: pisco, ginger ale y limón.

–Puedes tomar 4 o 5 y no te emborrachas, no te empalagas.

Él prefiere un agua con gas.

Saluda a Victoriano, su mano derecha que comienza a presentarle los platos nuevos que han inventado para que los apruebe. O rechace.

Sobre la barra aparece un cebiche hecho con un pescado llamado charela.

Acurio se pone serio. Lo prueba, mastica.

–No, este no va. De sabor está bueno, pero la textura no. No va. No va.

Victoriano inmediatamente lo retira.

Le traen dos empanadas recién fritas, una de ají de gallina y la otra de mariscos. Les da un mordisco. Sólo uno.

–Están buenas, estas van.

Luego un tiradito con leche de tigre en base al ají charapita del Amazonas. Se mete un trozo a la boca.

–Está buenísima la leche. Este va.

–Su primer restaurante fuera de Perú y que marcó su internacionalización, fue en Santiago, una sucursal de Astrid y Gastón. Luego abrió La Mar y se apronta a abrir Tanta en el Parque Arauco. ¿Qué piensa de los chilenos?

–Yo vivo en un mundo de permanente peligro en ese punto que me has tocado. Ando muy confundido en el sentido de cómo puede haber esta doble cara de una relación entre dos países, que por un lado se acusan mutuamente de una serie de cosas y, por otro, dan demostraciones de amar lo que hace el otro. Me explico: el mejor restaurante de Chile, que acaba ser premiado, es de cocina peruana (Astrid y Gastón), ese es un aprecio hacia la cultura del Perú. Y, por otro lado, aquí las tiendas más exitosas, donde los peruanos acuden a comprar masivamente, son chilenas. Eso me confunde. Hay una herida abierta, el tema limítrofe, la guerra, hay gente que utiliza eso para exacerbar y ganar puntos políticos maquiavélicamente. Creo que hay mucha manipulación de personas que tienen intereses en que esta rivalidad, esta herida, continúe abierta.

LA CLASE DOMINANTE

Se sube a la Ford y su chofer parte raudo a Panchita, su anticuchería, la versión peruana de una parrillada. Es el restaurante que más vende. Se sienta en el lounge. Lo esperan los cocineros con platos nuevos.

Llega un cerro de papas fritas con chorizo.

–Esto es para los borrachos –dice riendo–. Va, está bueno.

Luego una tabla con tres tipos de longanizas. Discute el tamaño. Pero va.

Estos bocados serán su almuerzo. Nunca se come un plato entero de comida. En su casa no comen en la noche. Sólo cocina los domingos. Para la familia y los amigos. No va a cócteles ni a inauguraciones, tampoco a los matrimonios de sus amigos, porque simplemente no está dispuesto a ponerse una corbata.

–Aprendí a usar zapatos después de que fui al Palacio de Gobierno con zapatillas. En la revista Caretas aparece una foto en que sale el Presidente Alan García, yo y un ministro mirando mis zapatillas con la cara así (hace una mueca de entre asco e impresión). Desde ahí que salgo en el ranking de los peor vestidos. Pero cuando ves la lista de los 10 mejor vestidos, menos mal que no estoy. Representan justo todo lo opuesto a lo que hemos hablado todo el día.

Mientras mastica los chorizos, los cocineros lo miran expectantes, sonrientes.

–Son muy amables los peruanos.

–La clase trabajadora es muy amable, de una bondad y una paciencia a prueba de todo.

–¿Y la clase dominante?

–No tanto, ese es el problema del Perú. La clase dominante nunca ha estado a la altura de sus responsabilidades.

–¿Le avergüenza haber nacido en la clase alta?

–Puede ser. Lo que sí tengo claro es que mi generación no está dispuesta a ser igual que la anterior. No estamos dispuestos de que nos acusen de no haber estado a la altura de nuestras responsabilidades.

Dos mujeres mayores, elegantes, peinadas de peluquería, beben en el bar. Una se le acerca a felicitarlo. Pero Acurio que durante todo el día había sido resignadamente amable con todo el mundo, pierde la paciencia.

–Señora, estoy ocupado.

Continúa.

–Cuando abrí mi primer restaurante hace 14 años había un sector de clase blanca que cuando entraba alguien mestizo –todos somos mestizos en el Perú– nos decían por qué dejas entrar ese tipo de gente aquí. A ese nivel. Eso ya no existe porque las grandes fortunas son de gente mestiza. Perú socialmente se ha integrado. Hoy las raras son ellas –dice mirando a las señoras que beben en el bar.

–¿Cómo es su relación con el dinero? ¿Qué hace con la plata?

–Como verás, prácticamente todo se reinvierte en crear riqueza. Y lo que no se reinvierte se manda a Pachacutec.

Ahí en una zona miserable de Lima, sin luz ni agua, Acurio impulsó la creación de una escuela de cocina para jóvenes en la pobreza. Donde todos los lunes hacen clases los chefs más prestigiosos de Perú.

–A mis hijas les he dicho que el 10 por ciento se va para ellas y el 90 por ciento para Pachacutec. No me parece ético acumular riqueza, sino que crearla.

EL RETIRO

Son las cuatro de la tarde, Acurio vuelve a subirse al asiento trasero de la Ford. Su día laboral terminará en su taller en el barrio de Barranco, parecido Bellavista pero cerca del mar. La puerta de entrada engaña. Es fea, está sucia, pero se abre y una enorme escalera de madera lleva hacia su living con televisor, su escritorio, entre moderno y bohemio. Por una ventana se cuela la luz sobre su cocina, brillan las ollas de cobre. Victoriano, su mano derecha, fríe un tacu tacu. A Acurio no le gusta. Le falta crocantez, dice. Victoriano hace otro. Hunde el dedo en la salsa de jalapeño que le mandó Eduardo, el chef de Astrid y Gastón. Le gusta. Da algunas instrucciones. Se sienta frente a la computadora, flanqueado por un enorme retrato blanco y negro de sus hijas adolescentes, Kiara e Ivalú.

Acurio está cansado.

–Mi sueño es tener un restaurante en el campo. Un restaurante de cuatro platos con lo que compre en el mercado ese día y a las tres de la tarde cierro. Es volver a los inicios. Pero ese, más que un sueño, es un premio del que no me puedo dar el lujo en este momento.

–¿Cuándo, entonces?

–En unos diez años. Ya me compré un sitio en Pachacamac, el último valle de Lima.

sábado, 9 de mayo de 2009

La histórica Vilcashuamán

Recuerdo mi breve estadía en Vilcashuamán como si hubiese sido una semana. Aquel día, cuando estuve en su Plaza de Armas, me quedé totalmente maravillado por las construcciones incas como son el Templo del Sol y la Luna, el Acllawasi y el colosal Ushnu. Éstos, claros vestigios que nos dejaron los antiguos peruanos y que actualmente lucen imponentes en la provincia ayacuchana de Vilcashuamán ubicado a 3470 m.s.n.m.
Vilcashuamán, que en quechua significa "Halcón Sagrado", tiene muchas historias que contar ya que entre sus inmensas praderas y montañas empinadas se realizaron diversos eventos que marcarían la historia de nuestro país.

Hace 500 años se asentó en Vilcashuamán el Imperio Incaico, que tras vencer a sus míticos rivales, los Chancas, pudieron expandirse y así fundar el primer centro administrativo inca en el Chinchaysuyu (región norte del Imperio). El inca en alcanzar tal proesa fue Pachacútec en la segunda mitad del siglo XV d.C. Prueba de la presencia Inca en estas tierras son el Templo del Sol, considerado como unos de los santuarios monumentales más grandes construidos durante todo el Tawantinsuyu; el Ushnu u observatorio, construcción piramidal donde se puede encontrar el trono donde el Inca y la Coya presenciaban las ceremonias militares y religiosas. Además del Palacio del Inca que era el lugar de reposo del Inca ubicado a las espaldas del Ushnu, mandado a edificar por Túpac Inca Yupanqui, sucesor de Pachacútec.

Así, Vilcashuamán presenció las batallas entre Chancas e Incas, luego del progreso inca que convertiría a Vilcashuamán en un centro económico, político y militar cuya jurisdicción comprendería desde Uramarca y Andahuaylas hasta Jauja en el siglo XVI. Inclusive se dice que durante reuniones religiosas en la gran plaza en la que se realizaban ceremonias con sacrificios Vilcashuamán podía albergar a unos 40,000 hombres.

Las grandes riquezas que contenían sus guarniciones, la belleza de su arquitectura y su estratégica ubicación en la ruta del Capac Ñan (camino real incaico) despertaron el interés de los conquistadores españoles. Es el 28 de octubre de 1533 cuando los invasores europeos comandados por Hernando de Soto someten Vilcashuamán y alrededores, ocasionándo la muerte de más de 600 personas en las filas del ejército incario y de la población civil. A consecuencia de esto, el dominio español se impuso, implantando sus costumbres y órdenes. Es en este mismo año donde destruyen el Templo del Sol para constuir sobre él, el templo católico San Juan Bautista, tal y como ocurrió con el Coricancha en el Cusco.

Así, Vilcashuamán sería testigo de otro suceso importante en la historia: la llegada de colonos europeos a América, que con el pretexto de "evangelizar", buscaron en todo momento enriquecerse a toda costa.

Después de casi 300 años, de depender y estar bajo dominio español, la última resistencia española en Ayacucho sucumbiría, siendo América y los pueblos que la conforman, independientes. Posteriormente, en la era Republicana, se da la aparición de Sendero Luminoso en Ayacucho. Uno de sus ataques fue a Vilcashuamán, exactamente el 22 de Agosto de 1982 durante el gobierno de Belaunde. A pesar de la visita del presidente Belaunde a Vilcashuamán tratando de dar seguridad a la población civil y efectivos destacados allí, un nuevo ataque terminaría con la vida de siete policías muertos y varios heridos. Es en este ataque que se descubrió que las paredes de la municipalidad habían sido construidas sobre una parte del Templo de la Luna.



Así, Vilcashuamán sufrió en carne propia diversos ataques terroristas, ataques donde varias familias fueron despojadas, desplazadas, acabadas. Sin duda, una de las épocas más duras.

Sin embargo, en la actualidad este bello distrito olvidó y dejó atras el terror. Un pueblo que de a pocos se esta haciendo reconocido por lo historia y tradición que mantiene al pasar de los años. Tuve la oportunidad de visitarlo, y déjenme decirles, fue una experiencia mágica, impresionante, intensa. Muy enriquecedora. Les recomiento visitarla, estos complejos arqueológicos son sólo algunos de los que se encuentran. Vale la pena.

Sepa más:

Calendario Turístico:

Enero: Bajada de Reyes

Febrero - Marzo: Carnaval

Marzo - Abril: Semana Santa

Julio 27-30: Vilcas Raymi - Vilcashuamán (una de las fiestas más importantes de Ayacucho)

Septiembre 19-24: "Semana Jubilar" de la creación de la Provincia de Vilcashuamán.

Diciembre 24-25: Navidad

martes, 21 de abril de 2009

La milenaria cultura Kotosh

Templo de las Manos Cruzadas


Es considerado como una de los culturas más antiguas de América, nos referimos a los reconocida cultura de Kotosh, que gracias a sus templos y al misterio que éstos encierran, hacen de este complejo arqueológico uno de los más visitados del país.



Viajar a Huánuco siempre es reconfortante. El clima cálido que ostenta es considerado como el mejor clima del Perú y del mundo. No sólo eso, los paisajes que se aprecian al llegar a este departamento son bellísimos. Sus deliciosos platos y danzas típicas impresionan a los centenares de turistas. Además, diversos restos arqueológicos lucen imponentes en la también conocida "ciudad de la eterna primavera".



Uno de éstos últimos es Kotosh que cuenta con una antigüedad de aproximadamente 4000 años. Curiosamente, el primero en investigarlo fue el estudiante Javier Pulgar Vidal en 1934; un año después, el conocido arqueólogo peruano Julio César Tello encontraría una cantidad notable de fragmentos de cerámicas polícromas (de varios colores) perfectamente pulidas, además de restos óseos de animales y humanos. Esto llevaría a Tello a considerar a Kotosh como "el área cultural más importantes de los Andes Orientales". Pero es recien en 1958 cuando se monta una expedición de gran embergadura encabezada por los japoneses Seiichi Izumi y Kazuo Terada, quienes gracias a la Universidad de Tokio, inician las excavaciones en la huaca de Kotosh.

Los resultados demostraron que el complejo arqueológico de Kotosh era inclusive, más antiguo que la cultura Chavín. Además, gracias a las excavaciones se encontraron las actualmente famosas Manos Cruzadas. Estas misteriosas esculturas en barro han causado polémica entre arqueólogos e investigadores acerca de su significado. Algunos sostienen que representa la dualidad y complementariedad que para ese periodo ya estaba presente. Otros afirman que lo que en realidad transmiten aquellas manos es el constante trabajo que tenían, manos que se mantenían siempre en movimiento realizando y creando cada obra megalítica

La peculiaridad de los hombres de Kotosh era el de construir un templo encima de uno anterior. Así sucedió con el primer templo: el Templo Blanco, encima de éste se construyó el Templo de las Manos Cruzadas y finalmente encima de éste último, el Templo de los Nichitos. Estos templos pertenecen al periodo "Tradición Mito" (2000 a.C. - 1500 a.C.), la más antigüa de Kotosh. Se caracterizan por ser pequeños cuartos de forma cuadrangular o inclusive circular. Además, es en aquel periodo donde se realizaban ofrendas en pequeños fogones. Algunos conocedores afirman que se incineraban vegetales.

Cuando se construía un templo se realizaba el llamado "enterramiento ritual". En esta ceremonia daban despedida al templo viejo y daban la bienvenida a uno nuevo. Esto se practicó hasta la llegada de los invasores europeos. A lo largo de los periodos hubieron semejanzas con la cerámica de la cultura Chavín. Luego, entre el año 250 y el 1 a.C. los habitantes de Kotosh se distancian de Chavín y construyen nuevos edificios, produciendo cerámica de nuevo tipo. Este periodo es Kotosh-Sajarapatac. Finalmente entre el año 1 d.C. y las décadas posteriores los habitantes abandonan el sitio y se mudan a otra parte. Cabe recalcar que la vida de estos sedentarios era tranquila ya que el clima y su cercanía al río Higueras hacían que sus actividades diarias se realizaran cerca de sus viviendas.

Indagar e investigar sobre el Perú antiguo siempre es reconfortante; saber como fue la vida de nuestros compatriotas en épocas donde no existía la tecnología ni la modernidad. Donde sólo sobrevivían los más fuertes y que a consecuencia de esto, el significado de la vida era el de una lucha constante por la sobrevivencia. Pero también el de un nuevo comienzo donde se llevarían a cabo diversas construcciones arquitectónicas de las más impresionantes y obras de arte que en la actualidad son difíciles de igualar. Lo invito a visitar Kotosh, que se ubica a sólo 4 km. de la ciudad de Huánuco. Para nosotros fue una experiencia rica y única, un viaje que nunca olvidaremos.

sábado, 18 de abril de 2009

Todo sobre el Presbítero Matias Maestro


- Fue construido en 1808 durante el gobierno del virrey Abascal.


- La construcción la asumió el sacerdote español Presbitero Matías Maestro, que también era arquitecto y pintor.

- Es un testimonio viviente de nuestro pasado.

- Arquitectura del siglo XIX y XX.

- Descansan los cuerpos de aquellos personajes que se encargaron de escribir la historia del Perú (presidentes, poetas, pensadores, etc).

- Cuenta con 766 mausoleos.

- La gente pensó que al no enterrarse en un lugar religioso, no tenían de ir al cielo, por lo que era mal visto al comienzo. Las autoridades, para demostrar que la población estaba equivocada, vieron la posibilidad que el primer enterrado sea un arzobispo. Y así suciedió, este arzobispo que había perecido unos años antes, fue el primer enterrado. Así, se dio una muestra a la población que no es necesario ser enterrado en los atios de las iglesias para llegar al cielo.

- Como dijimos antes, el primer entierro en llevarse a cabo en el Presbítero Matías Maestro fue la del arzobispo español Juan Domingo de la Reguera. Un día antes, mientras realizaba los trabajos finales para la inauguración, un pintor de nombre Francisco Acosta, tuvo un accidente y murió. Él debió ser enterrado allí, pero las autoridades decidieron esconder el cuerpo hasta que el del arzobispo fuese enterrado primero.

- Recien en 1920 obtiene el nombre de "Presbítero Matías Maestro". Anteriormente se le conocía como Cementerio General.

- Cementerio civil más antiguo de América.

- Se convirtió en museo en 1999.

- Personajes célebres que alberga:

Benavides, Oscar R
Leguía, Augusto B
Gálvez Barrenechea, José (Tarma 1885-Lima 1957)
Castilla, Ramón
Salaverry, Felipe Santiago
Pardo, Manuel
Palma, Ricardo
Santos Chocano, José
Juana Alarco de Dammert
Ciro Alegría
Balta, José
Cáceres, Andrés Avelino
César Canevaro
De la Riva Agüero, José
De Piérola, Nicolás
Gamarra, Agustín
Manuel Gonzales Prada (Lima 1844-Lima 1918)
Cayetano Heredia (Catacaos 1797-Lima 1861)
Victor Larco Herrera
Matías Maestro (Vizcaya 1776-Lima 1835)
José Carlos Mariátegui
Rosa Merino
Antonio Miró Quesada y de la Guerra (Lima 1875-Lima 1935)
Augusto Pérez Araníbar
Felipe Pinglo Alva (Lima 1899-Lima 1936)
Antonio Raymondi (Milán 1826-San Pedro de Lloc 1890)
Ignacia Rodulfo Vda. de Canevaro
Sánchez Cerro. Luis M
Ugarte, Alfonso
Abraham Valdelomar

miércoles, 15 de abril de 2009

Perú en 1940

Documental del Perú en los años 40s titulado "Perú, personas de las montañas". Se aprecia más la vida en la sierra de Cusco y algo de Lima.

martes, 14 de abril de 2009

El Templo de Vilcashuamán

Un video de este centro arqueológico inca ubicada en Vilcashuamán (Ayacucho - Perú) a 3490 m.s.n.m.

martes, 17 de marzo de 2009

La Plaza Mayor y sus alrededores

El centro histórico de Lima es un claro reflejo del amor hacia la arquitectura. Sus casonas, balcones, iglesias, monumentos son algunas pruebas de esta teoría. Su estilo virreinal, rococó, renacentista, neoclásico, barroco, republicano, hablan de ella, como una ciudad multifacética y de diversidad cultural.


Pero esto no es todo, nuestra querida "Ciudad de los Reyes", fue declarada como "Patrimonio de la Humanidad" en 1988 por su originalidad y por poseer alrededor de 600 monumentos históricos construidos durante la presencia hispánica.



En esta oportunidad, recordaremos la historia de una de las plazas de mayor transcendencia, si no es la principal, de nuestra ciudad capital y recorreremos los sitios más turísticos, tradicionales e históricos ubicados a los alrededores de ésta. De repente se dio cuenta a qué plaza nos referimos, quizás por el título o por haber mirado el video con anticipación. En fin, no le daré problemas y le diré que estamos hablando de la Plaza Mayor de Lima, sí esa donde se ubica la catedral que hace unos años cumplió 400 años, esa que ve en la televisión o en alguna postal, sí esa donde está el imponente Palacio de Gobierno y el bellísimo Palacio Arzobispal. Para qué decirle más querido y respetado lector, si usted la conoce.

Si hubiese Francisco Pizarro durante su paso por Lima visto el extenso valle de la costa nublada, bajo un cielo gris y hostil, de repente hubiera seguido de largo, no se le hubiera ocurrido fundar una de las ciudades más prósperas del siglo XVI. Pero no ocurrió aquello. Francisco Pizarro, conquistador español fundó la ciudad de Lima el 18 de Enero de 1535 y con ella, la Plaza Mayor. Se dice que el mismísimo Pizarro quien trazó con su propia espada el cuadrilátero de la plaza y señaló el sitio donde se ubicarían la Casa de Gobierno, la iglesia matriz. Asimismo, el cronista de la época, Bernabé Cobo, afirmó que la Plaza Mayor de Lima era la más grande y la mejor diseñada de todo el continente americano.


En sus inicios, se convirtió en el principal espacio de reunión de la ciudad, por donde pasaban diversos personajes como pregoneros, toreros y comerciantes que probablemente saciaban su sed con el agua de la pileta. La primera pileta que se construyó fue en 1578 durante el mandato del virrey Toledo, posteriormente en 1651 se reemplazó por la del virrey Sotomayor. Ésta, es la que se ve hasta hoy en día.


Durante la época virreinal, la plaza mayor funcionó como mercado, plaza de toros y como sitio de ejecución de los condenados. Asimismo el Santo Oficio de la Inquisión con sede en Lima desarrolló en ella los autos de fe. En 1875 dejó de ser un terral y fue adornada con estatuas y sembrada de arboles para cambiar de imagen y tal vez también de funcionalidad. Ahora, recordaremos juntos la historia de las edificaciones localizadas alrededor de la plaza.



Palacio de Gobierno

A lo largo de casi 480 años, el Palacio de Gobierno ha sufrido cinco terremotos, cuatro saqueos y tres incendios que destruyeron en parte o totalmente el edificio. Además, fue aquí donde el conquistador Pizarro vivió sus últimos días.

Durante el virreinato fue hogar de varios virreyes que enriquecieron su artesonado, sus adornos y su mobiliario. Además, fueron mejorando la construcción transformándola en un suntuoso palacio, digno de la capital de los dominios americanos del entonces poderoso Imperio español. Ya en la república, el Palacio vivió quizá su mejor época ya que fue enriquecido por el presidente Ramón Castilla con varias obras de arte. Más adelante, el palacio se convirtió en en el cuartel general del ejército chileno alrededor de dos años (1881 - 1883).

En 1921, a vísperas del centenario de la independencia, estalló un incendio que destruyó grandes salas, aposentos y despachos del Jefe de Estado. El presidente de ese entonces, Leguía, encargó al arquitecto francés Claude Antoine Sahut Laurent el diseño del nuevo Palacio de Gobierno, terminado éste, se convirtió en un claro ejemplo del estilo neocolonial con tendencias moriscas. Finalmente, en 1937 Ricardo de Jaxa Malachowski dio la retocada final.

Actualmente, asombra la arquitectura con la que se ha construido el Palacio de Gobierno, cosa que nos transmite órden. seriedad y poder. También, los turistas se acercan para observar el cambio de guardia producido todos los días a las 12:00.

Casa del Oidor

En la esquina del jirón Junín y Carabaya, se encuentra la única casona que mantiene su arquitectura original, se trata de la Casa del Oidor que fue construida en siglo XVII. Su balcón esquinero es el principal distintivo de la casa y hasta hoy lleva el color verde que lucía cuando se construyó. Además, fue sede de la administración de justicia de los magistrados nombrados por el rey.

Palacio Arzobispal

La edificación actual fue terminada en 1924. Es de estilo neocolonial inspirado en el renacimiento español, aunque en su fachada encontramos elementos característicos del barroco. En la parte final como rematando el edificio se halla la escultura de Santo Toribio de Mogrovejo hecha en granito. Es reconocida por poseer bellísimos balcones tallados con primorosas celocías. Se comunica con la Catedral de Lima través de un patio donde hace unas épocas habían naranjos.



Catedral de Lima

El inicio de su construcción se remonta al mismo año de la fundación de Lima, cuando se edificó un pequeño edificio. Su construcción era de adobe, hecha de adobe con techo de troncos. Esta iglesia obtuvo el rango de catedral en 1540 gracias a Jerónimo de Loayza, el primer obispo de Lima, quién pidió al maestro Alonso Beltrán que construya una catedral similar a la que esta en Sevilla (España). Al igual que Palacio de Gobierno, ha resistido a numerosos terremotos pero ha podido guardar los rasgos y ambientes que poseía a sus inicios.

Ingresar a este monumental edificación, es todo una travesía por la historia. Conocidos personajes estuvieron en sus instalaciones: Rosa de Santa María, patrona de América y las Filipinas, San Martín de Porres, Francisco Solano, Santo Toribio de Mogrovejo y Juan Masías. Además, los restos de Francisco Pizarro yacen en la cripta de la Catedral.

Es imprescindible su visita al momento de hacer turismo en el Perú.





Estación de Desamparados

Es el remate visual del jirón Carabaya. La más importante estación de tren en sus tiempos. Consta de tres pisos que fueron obra del arquitecto peruano Rafael Marquina. Se inauguró con la ruta Lima - La Oroya en 1893. Obtiene el nombre de Desamparados ya que fue sobre ésta iglesia donde se construyó la estación. Funciona principalmente como sala de exposiciones y es conocida por poseer el vagón presidencial "Paquita", mandado a construir en honor a la esposa del entonces presidente de la república Óscar R. Benavides.



Convento Santo Domingo

Uno de los conventos más antiguos la ciudad. Resalta la sencillez de su portada que cubre hasta las torres. El claustro presenta amplios patios cuyos pasadizos conservan parte de su artesonado y los azulejos de los zócalos. Fue durante la colonia el máximo foco cultural.
Más adelante, llegó a albergar a San Martín de Porras, cuyos restos actualmente descansan junto con los de Santa Rosa de Lima y del Beato Juan Masías en el convento Santo Domingo.



Santo Domingo nació con la ciudad, pero su fundador fue el fraile Tomás de San Martín, quien después se convertiría en prior principal de la órden de los dominicos. Se ubica en la esquina del jr. Conde de Superunda y Camaná.

Pasaje Olaya

Conocido como la Calle de los Petateros ya que diversos comerciantes se disponían a vender sus petates - una especie de alfombra - y esterillas alrededor de este pasaje. Es conocida también porque aquí fue donde los realistas fusilaron al patriota José Olaya. Actualmente es sitio de comercio de restaurantes y se puede apreciar un monumento al martir peruano.

Casa de Correos y Telégrafos

Es una construcción académica que posee un estilo francés elegante y monumental. Se ubica al frente del Convento de Santo Domingo. En este lugar fue donde se realizó la primera emisión oficial. El reparto de la correspondencia durante los primeros años de la república se realizó en espaciosas carretas confeccionadas con resistente madera. Actualmente es la oficina central de Correos de Lima. Adicionalmente es un museo donde se puede observar una de las últimas carretas de esa época que existen.









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miércoles, 11 de marzo de 2009

El Perú no necesita museos

Excelente artículo de nuestro escritor Mario Vargas Llosa donde muestra su punto de vista ante la negación peruana de recibir fondos alemanes para la construcción de un museo.

Por: Mario Vargas Llosa

El autor de esta teoría —que el Perú no necesita museos mientras sea pobre y con carencias sociales— es el señor Ántero Flores-Aráoz, ministro de Defensa del Gobierno Peruano. No se trata de un gorila lleno de entorchados y sesos de aserrín sino de un abogado que, como profesional y político, ha hecho una distinguida carrera en el Partido Popular Cristiano del que se separó hace algún tiempo para representar al Perú como embajador ante la OEA (Organización de Estados Americanos). ¿Qué puede inducir a un hombre que no es tonto a decir tonterías? Dos cosas, profundamente arraigadas en la clase política peruana y latinoamericana: la intolerancia y la incultura.

Para situar el úcase del ministro en su debido contexto hay que recordar que, entre 1980 y 2000, el Perú padeció una guerra revolucionaria desatada por Sendero Luminoso cuyo salvajismo terrorista provocó una respuesta militar de una desmesura también vertiginosa. Cerca de 70 mil peruanos, la inmensa mayoría de los cuales eran humildes campesinos de los Andes y habitantes de los pueblos más pobres y marginales del país, murieron en ese cataclismo.

Al terminar la dictadura de Alberto Fujimori (a punto de ser condenado en estos días por los crímenes contra los derechos humanos perpetrados durante su régimen), el gobierno democrático nombró una Comisión de la Verdad y la Reconciliación para investigar la magnitud de esta tragedia social. Presidida por un respetado intelectual y filósofo, el doctor Salomón Lerner, ex rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la comisión elaboró un documentado estudio de esos años sangrientos y un cuidadoso análisis de las causas, consecuencias y el saldo en vidas humanas, destrucción de bienes públicos y privados, torturas, secuestros, desaparición de personas y de aldeas de la violencia de esos años.

Un vasto sector de opinión pública reconoció el valioso trabajo de la comisión, pero, como era de esperar, sus conclusiones fueron criticadas y rechazadas por círculos militares y por las pandillas sobrevivientes del fujimorismo que, de este modo, se curaban en salud de su complicidad con un régimen autoritario que, además de cleptómano y corrompido hasta los tuétanos, detenta un pavoroso prontuario de asesinatos, torturas y desapariciones perpetrados con el pretexto de la lucha antisubversiva.

La comisión organizó, con los materiales de su investigación, una de las más conmovedoras exposiciones que se hayan visto jamás en el Perú y que todavía se puede visitar, aunque en formato algo reducido, en el Museo de la Nación, en Lima. Llamada “Yuyanapaq” (Para recordar), muestra, en fotos, películas, cuadros sinópticos y testimonios diversos la ferocidad demencial con que los terroristas de Sendero Luminoso y del MRTA (Movimiento Revolucionario Túpac Amaru), y, también, comandos de las Fuerzas Especiales y grupos de aniquilamiento —como el tristemente célebre grupo Colina— sembraron el horror segando decenas de millares de vidas humanas inocentes y la impotencia y desesperación de los sectores más humildes y desamparados del país ante ese vendaval que se abatió sobre ellos desencadenado por el fanatismo ideológico y el desprecio generalizado de la moral y de la ley.

Cuando la primera ministra alemana, Angela Merkel, vino en visita oficial al Perú ofreció que su gobierno ayudaría a financiar un museo de la memoria, que, siguiendo las pautas sentadas por “Yuyanapaq”, sería, a la vez, un documento genuino, didáctico y aleccionador sobre los estragos materiales y morales que padeció el Perú en los años del terror y un llamado a la reconciliación, a la paz y a la convivencia democrática. Por razones obvias, Alemania es sensible a estos temas y no es extraño que un país que ha hecho un admirable esfuerzo para enfrentarse a un pasado atroz con sentido autocrítico y ha conseguido superarlo y es por eso, ahora, una sociedad sólidamente democrática, haya querido apoyar la iniciativa de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación.

Fiel a la palabra de la canciller, el Gobierno Alemán propuso donar dos millones de dólares al Perú para la construcción del museo de la memoria, el que cuenta ya, incluso, con un posible terreno, en el Campo de Marte, en torno a una hermosa escultura de Lika Mutal inspirada en ese mismo drama: “El Ojo que Llora”. El Gobierno Peruano, en una actitud lamentable, ha hecho saber que no acepta el donativo alemán. Y el ministro de Defensa ha sido el encargado de justificar semejante desaire con la teoría resumida en el título de este artículo.

El ministro ha explicado que en un país donde faltan tantas escuelas y hospitales y donde tantos peruanos pasan hambre, un museo no puede ser una prioridad. Según esta filosofía, los países solo deberían invertir recursos en defensa de su patrimonio arqueológico, monumental y artístico una vez que hubieran asegurado la prosperidad y el bienestar para toda su población. Si semejante pragmatismo hubiera prevalecido en el pasado, no existirían el Prado, el Louvre, la National Gallery ni el Hermitage y Machu Picchu hubiera debido ser rematado en subasta pública para comprar lápices, abecedarios y zapatos. Y el ministro ha refrendado las críticas que ya se habían hecho en el pasado a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y a “Yuyanapaq”: falta de imparcialidad, mantener una abusiva equidistancia entre los terroristas y las fuerzas del orden.

Esas críticas son de una injusticia flagrante. Nadie criticó al terrorismo de Sendero Luminoso y del MRTA más que yo. Fui candidato aquellos años y dediqué buena parte de mi campaña a denunciar sus crímenes y su locura fanática y a defender la necesidad de combatirlos con la máxima energía, pero dentro de la ley, porque si un gobierno democrático empieza a utilizar los métodos de los terroristas para derrotar al terrorismo, como hizo Fujimori, aquellos de algún modo ganan la guerra aunque parezca que la pierdan. Por eso, hubo dos atentados fallidos contra mi vida, uno en Pucallpa y otro en Lima.

Por otra parte, creo haber criticado con la misma constancia las contemporizaciones, cobardías y medias tintas de los intelectuales de izquierda frente al terrorismo. Por todo ello creo poder decir, con total objetividad, sin ser acusado de simpatías extremistas, después de haber pasado muchas horas leyendo los trabajos de la comisión, que hay en ellos un esfuerzo sostenido para desenterrar la verdad histórica entre el dédalo de documentos, testimonios, informes, declaraciones y manipulaciones contradictorios que debió cotejar.

Sin duda que en esos nueve abultados volúmenes se han deslizados errores. Pero ni en sus considerandos ni en sus conclusiones hay la menor intención de parcialidad, sino, por el contrario, un afán honesto y casi obsesivo por mostrar con la mayor exactitud lo ocurrido, señalando de manera inequívoca que la primera y mayor responsabilidad de esa monstruosa carnicería la tuvieron los fanáticos senderistas y emerretistas convencidos de que asesinando a mansalva a todos sus opositores traerían al Perú el paraíso socialista.

Los peruanos necesitamos un museo de la memoria para combatir esas actitudes intolerantes, ciegas y obtusas que desatan la violencia política. Para que lo ocurrido en los años ochenta y noventa no se vuelva a repetir. Para aprender de una manera vívida a dónde conducen la sinrazón delirante de los ideólogos marxistas y maoístas y, asimismo, los métodos fascistas con que Montesinos y Fujimori los combatieron convencidos de que todo vale para lograr el objetivo aunque ello signifique sacrificar a decenas de miles de inocentes.

Los museos son tan necesarios para los países como las escuelas y los hospitales. Ellos educan tanto y a veces más que las aulas y sobre todo de una manera más sutil, privada y permanente que como lo hacen los maestros. Ellos también curan, no los cuerpos, pero sí las mentes, de la tiniebla que es la ignorancia, el prejuicio, la superstición y todas las taras que incomunican a los seres humanos entre sí y los enconan y empujan a matarse.

Los museos reemplazan la visión pequeñita, provinciana, mezquina, unilateral, de campanario, de la vida y las cosas por una visión ancha, generosa, plural. Afinan la sensibilidad, estimulan la imaginación, refinan los sentimientos y despiertan en las personas un espíritu crítico y autocrítico. El progreso no significa solo muchos colegios, hospitales y carreteras. También, y acaso, sobre todo, esa sabiduría que nos hace capaces de diferenciar lo feo de lo bello, lo inteligente de lo estúpido, lo bueno de lo malo y lo tolerable de lo intolerable, que llamamos la cultura.

En los países donde hay muchos museos la clase política suele ser bastante más presentable que en los nuestros y en ellos no es tan frecuente que quienes gobiernan digan o hagan tonterías.

sábado, 7 de marzo de 2009

Huaca Rosada, Orgullo del Callao

Se siguen encontrando más restos arqueológicos

El sitio arqueológico Pampa de los Perros se encuentra ubicado en el distrito de Ventanilla y debido a su importancia, el Centro de Investigación Arqueológica Andina (CIARA) tomó la incitativa de revalorizarlo, pues es uno de los sitios con arquitectura monumental más antiguo de Lima.

Según los trabajos de investigación, este sitio es anterior a la aparición de la cerámica, con una antigüedad de al menos 4500 años y es el único sitio de este tipo en la ciudad de Lima, solo comparable con los sitios precerámicos conocidos en la costa norcentral.

El complejo arqueológico se halla ubicado en la margen derecha del río Chillón, aproximadamente a 2.35 kilómetros del Océano Pacifico. Para llegar hasta él se debe seguir por la avenida Néstor Gambeta hasta el puente del río Chillón.

Allí se continúa por una vía asfaltada, la avenida del Bierzo hasta llegar a la comisaria ecológica del Parque Porcino. Este sitio arqueológico cubre un área de 1.5 hectáreas y esta confirmada por 5 sectores:

A) Pirámide: se trata de una construcción formada por dos plataformas. Y la plataforma superior tiene 55 m. por 47 m. y 3.4 m. de altura, mientras que la inferior mide 29 m. por 26 m. y 2.2 m. de altura.

Además se aprecian unos pocos lineamientos en la parte superior y una depresión que puede ser un pasadizo. En la esquina noreste existen muros hechos con cantos rodados y piedras angulosas, alguno de las cuales presenta un enlucido rosado.

B) Recintos al sur de la pirámide: Al sur de la pirámide se observa un área sinuosa de 54 m. por 22 m. que se eleva por sobre la superficie de la quebrada.

C) Plaza circular: Se encuentra aproximadamente a 16 m. de la base de la pirámide y fue construida directamente en el lecho de una de las quebradas que atraviesa esta área. Tiene un diámetro de 17.5 m. y una profundidad de 2.5 m.

D) Recintos al norte de la pirámide: En la foto aérea del año 1945, se aprecia otro conjunto de recintos ubicado al norte de la pirámide. Actualmente en el terreno no
se distinguen ninguna evidencia de estas estructuras.
e) Plataformas
En la fotografía aérea de 1945, también se observa una plataforma de 35 x 35 m. ubicada al norte de la plaza circular. Al igual que el caso anterior, actualmente no se aprecia ninguna estructura.

Potencial Turístico: Debido a su compleja y variada arquitectura y su gran antigüedad, este sitio arqueológico tiene un gran potencial turístico. Además en el entorno natural, en el cual fue construido, es decir, junto al rio Chillón, aumenta notablemente las cualidades turísticas de este complejo.

martes, 10 de febrero de 2009

La colosal Huallamarca

En medio de colosales edificios, entre el bullicio de una ciudad de carácter empresarial, se encuentra un pedazo de historia que nos remonta a tiempos anteriores, inclusive a los del imperio incaico. Hablamos del templo de Huallamarca, lugar en el que la tribu de los Huallas, alrededor del siglo IV d.C. enterraba a sus muertos. Se calcula que la construcción de este imponente centro ceremonial ubicado en el distrito limeño de San Isidro se produjo entre los años 200 a.C. y 200 d.C.


Templo de Huallamarca

Es en el mencionado siglo IV d.C. cuando este templo queda abandonado posiblemente por inicio de la construcción de la huaca Pucllana en el distrito de Miraflores. Es en ese momento cuando atraviesa un momento de decadencia y se convierte totalmente en un cementerio. Posteriormente en el siglo XI sigue su mismo uso pero esta vez en manos de la cultura Lima, luego por los Ychsma y finalmente la presencia Inca se estableció en el contorno y laderas del monumento a mediados del siglo XV.

Este magno sitio estuvo olvidado hasta que en el año 1942 el reconocido arqueologo peruano Julio C. Tello empezó las excavaciones en lo que era en ese entonces la hacienda Pan de Azúcar - de ahí la razón por la cual se le conoce a Huallamarca como Pan de Azúcar -, para posteriormente, a fines de la década de 1950, conocer de un proceso de restauración de la mano de Arturo Jiménez Borja. Por cierto, la vida de estos dos personajes fue una vida iluminada por la pasión hacia la arqueología, la historia y el arte popular peruano.

Es el ex alcalde de San Isidro, Carlos Neuhaus, quien invita al Dr. Arturo Jiménez Borja a iniciar el mencionado proceso de restauración, cuyas investigaciones dieron lugar a una variedad de hallazgos. Es así que con el objetivo de impulsar el interés turístico y científico la Municipalidad apoyó la construcción de un museo de sitio en el año 1960, durante la gestión de Felipe Tudela y Barreda. Tras la restauración, el templo presenta tres plataformas de planta rectangular y una rampa central de la cima al piso.

Fardos funerarios, instrumentos musicales, herramientas de labranza y útiles para tejer e hilar son algunos vestigios que se han logrado encontrar y que son exhibidos actualmente en el museo de sitio.

Lo invito a visitar este interesante legado de nuestra cultura. Le aseguro que no se arrepentirá. Cientos de turistas lo visitan todos los días.

Museo de Sitio de Huallamarca
Av. Nicolás Rivera 201, San Isidro
Atención de martes a domingo de 9:00 a.m. a 5:00 p.m.