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lunes, 24 de agosto de 2009

Azotes por beber cerveza

Si vives en Malasia, eres musulmana, bebes alcohol y te pillan las autoridades, el castigo está garantizado. Esto es lo que le ha pasado a una joven modelo de 32 años...

http://es.noticias.yahoo.com/18/20090822/video/vwl-azotes-por-beber-cerveza-060abc3.html

viernes, 21 de agosto de 2009

Nuestros hermanos de Putis

Por: Ronald Gamarra



Hace casi 25 años, el 13 de diciembre de 1984, los pobladores de Putis, de Huanta, de Ayacucho, del Perú entero, sufrieron uno de los días más aciagos de la historia de nuestro país. Aquel día, más de cien pobladores de las comunidades de Vizcatampata, Cayramayo, Sinhuamachayniyocc, Orccohuasi, Mashuacancha y otros anexos cercanos a Putis fueron asesinados por miembros del Ejército.



Esta matanza encierra, al mismo tiempo y como un símbolo oscuro, la violencia extrema y la exclusión extrema que hemos vivido por décadas. Los pobladores de Putis no solo fueron víctimas de las balas. Vivieron el círculo infernal de engaño y desprecio a la vida montado por agentes del Estado del que formalmente eran parte.

A su muerte se agregó la burla, la fría crueldad, la banalidad con que fueron eliminados. Ellos habían huido de sus pueblos para salvar la vida frente a los ataques senderistas. Pero en 1984, al instalar el Ejército una base militar, se les invitó a regresar y se les prometió protección. Y el 12 de diciembre ellos volvieron, creyendo en esta promesa.

El 13, en la madrugada, mientras un grupo de soldados violaba a las mujeres, otro grupo obligaba a los varones a cavar lo que les dijeron que sería un criadero de peces. Al final, a todos juntos los acribillaron en esa fosa abierta para su propio asesinato.

El pasado ha sido de horror para muchos peruanos olvidados. La historia de Putis, pese a lo terrible, no se conoció cabalmente sino muchos años después. Gracias al trabajo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, de Paz y Esperanza, de sus propios pobladores y organizaciones, se logró exhumar los cuerpos de las víctimas enterradas en secreto y se inició su identificación, como paso primero para hacer justicia.

Un doloroso pero necesario capítulo de este luto se cumplirá el próximo sábado 29 de agosto, en que se dará sepultura a los restos de las víctimas en el camposanto que los comuneros están alzando con sus propias manos para honrar su memoria.

Putis es un símbolo de lo mucho que queda aún por trabajar y luchar. Pues así como en Putis, la Comisión de la Verdad registró más de 4 mil sitios de entierro en todo el país. Como en Putis, los familiares, los pueblos, siguen esperando justicia y reparación.

Sin embargo Putis es también símbolo de lo que puede lograrse. Por ello, para el movimiento de derechos humanos, la ocasión del entierro de estas víctimas es una fecha muy especial. Porque 25 años después de lo sucedido, Putis está vivo y afirmando ante el mundo que la vida es posible. Y que mientras un aliento anime a los que sufren y resisten, la verdad, la justicia y la esperanza tienen un lugar en nuestra nueva historia, que iremos construyendo juntos, pese a los años, la pobreza y las dificultades.


Descansen en paz, hermanos de Putis. Su memoria está viva en nosotros.

Lima 21 agosto 2009

martes, 18 de agosto de 2009

Si no hay sexo, no hay comida

Una nueva ley permite a los hombres de etnia hazara dejar sin alimentos a la esposa que rehúse satisfacer sus deseos

Al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, financiado por la comunidad internacional que combate al integrismo talibán, le llueven críticas por la nueva ley dedicada a la mujer chií, que fue publicada el domingo. El texto permitirá a los maridos de la etnia hazara que profesan esa confesión (el 9% de los afganos) castigar sin alimentos a sus esposas si éstas les niegan el tamkeen, el derecho a la satisfacción de las necesidades sexuales.

En uno de los barrios hazaras de Kabul varios hombres sesteaban ayer sobre un carromato. El taxista Hatezoulá asegura que no ha oído hablar de la ley. "Trabajo de cuatro de la mañana a 11 de la noche. No tengo tiempo para saber". Cuando se le explican algunos contenidos de una ley cuya tramitación y aprobación ha sido semiclandestina, afirma: "La mujer debe pedir permiso al marido para salir de casa. Lo dicta la ley islámica". ¿Y el marido no pide permiso a la mujer? Sorprendido estalla en una carcajada: "No, el marido es libre". A su lado, Zahin dice que jamás castigaría a su esposa sin comida porque ella le negara el derecho al sexo. "Hay muchas maneras de lograrlo", dice guiñando un ojo. Debe saber de lo que habla pues tiene 10 hijos.

En el centro de rehabilitación del Comité Internacional de la Cruz Roja, donde se atiende a amputados de guerra y a personas con problemas locomotrices, sólo Zaba, que trabaja allí, se aviene a conversar. "No he oído nada de esa ley porque no tengo televisión. No tengo problemas para salir a trabajar; soy la única que tiene empleo. Las mujeres chiíes somos libres. Vivimos en un país que pertenece al islam y las cosas son de esta manera".

En la mezquita de Janal-mina, el mulá Mohakik Zada recibe al periodista en la biblioteca. Tiene entre sus manos un libro modesto de tapas blancas que contiene la polémica ley. Se convirtió en el líder espiritual del barrio hace ocho años, tras la expulsión de los talibanes. Sostiene que el verdadero islam está en el centro y no en los extremos. Preguntado por los aspectos más polémicos de la ley, explica que ésta es una norma destinada a proteger a la mujer chií. "Le otorga muchos derechos. Sólo el tamkeen beneficia al hombre, pero es falso que la ley permita castigar a la esposa sin comer. (...) La prohibición de salir de casa sin permiso está en el Código Civil. No es algo nuevo. La norma representa una mejora porque la mujer podrá salir sin permiso en caso urgente, como una enfermedad".

Junto al mulá se sientan tres estudiantes coránicos que asienten a sus palabras como si fueran un oráculo. Mohamed Mohaqqeq habla un inglés perfecto: "La mujer puede imponer todas las condiciones que desee antes del matrimonio: que no se le exija ese permiso para salir, no llevar el burka o cuestiones de divorcio. La ley les ampara. Lo que sucede es que casi ninguna conoce la ley ni sus derechos". El mulá añade: "El hombre se compromete a mantener a la mujer en todo desde el momento que ésta sale de casa de su padre, y es lógico que tenga el derecho de permitirle o no salir a la calle".

Aunque Mohakik Zada insiste en que la ley no incluye el castigo sin alimentos, no es capaz de encontrar el artículo para leer textualmente. Afirma que el Corán regula la obediencia de la mujer en el tamkeen y establece cuál debe ser la graduación del enfado del esposo. "Primero, dejar de hablarle; después, separar las camas; tercero, darle un aviso, y sólo en último lugar está permitido golpear suavemente sin causar heridas". El mulá sostiene que la ley mejora la situación porque permite que la mujer se niegue en caso de menstruación o dolencia, y acusa a la prensa extranjera de sacar este asunto de contexto. "Ocurre en Irak, en Irán y en Siria, ¿por qué tanto ruido con Afganistán?"

Sofía García Carpio

Coordinadora Nacional de Derechos Humanos