Fotos: Lisset Córdova
Diario El Comercio
La peculiaridad de los hombres de Kotosh era el de construir un templo encima de uno anterior. Así sucedió con el primer templo: el Templo Blanco, encima de éste se construyó el Templo de las Manos Cruzadas y finalmente encima de éste último, el Templo de los Nichitos. Estos templos pertenecen al periodo "Tradición Mito" (2000 a.C. - 1500 a.C.), la más antigüa de Kotosh. Se caracterizan por ser pequeños cuartos de forma cuadrangular o inclusive circular. Además, es en aquel periodo donde se realizaban ofrendas en pequeños fogones. Algunos conocedores afirman que se incineraban vegetales.
Cuando se construía un templo se realizaba el llamado "enterramiento ritual". En esta ceremonia daban despedida al templo viejo y daban la bienvenida a uno nuevo. Esto se practicó hasta la llegada de los invasores europeos. A lo largo de los periodos hubieron semejanzas con la cerámica de la cultura Chavín. Luego, entre el año 250 y el 1 a.C. los habitantes de Kotosh se distancian de Chavín y construyen nuevos edificios, produciendo cerámica de nuevo tipo. Este periodo es Kotosh-Sajarapatac. Finalmente entre el año 1 d.C. y las décadas posteriores los habitantes abandonan el sitio y se mudan a otra parte. Cabe recalcar que la vida de estos sedentarios era tranquila ya que el clima y su cercanía al río Higueras hacían que sus actividades diarias se realizaran cerca de sus viviendas.
Indagar e investigar sobre el Perú antiguo siempre es reconfortante; saber como fue la vida de nuestros compatriotas en épocas donde no existía la tecnología ni la modernidad. Donde sólo sobrevivían los más fuertes y que a consecuencia de esto, el significado de la vida era el de una lucha constante por la sobrevivencia. Pero también el de un nuevo comienzo donde se llevarían a cabo diversas construcciones arquitectónicas de las más impresionantes y obras de arte que en la actualidad son difíciles de igualar. Lo invito a visitar Kotosh, que se ubica a sólo 4 km. de la ciudad de Huánuco. Para nosotros fue una experiencia rica y única, un viaje que nunca olvidaremos.
Jóvenes reclutas
Los jóvenes fueron acogidos por el Padre Gérald Veilleux en la Parroquia “Nuestra Señora de Guadalupe”, quien después de comprobar su buen estado de salud, dispuso su alojamiento en sus respectivos hogares. Los menores de edad viven en los distritos de Curimaná y Manantay.
Fuente: Blog de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos