domingo, 7 de junio de 2009

La paz eterna entre obras de arte

El cementerio monumental Presbítero Matías Maestro ha cumplido 201 años de funcionamiento. El camposanto tradicional de los limeños, único monumento que alberga a un museo que contiene la historia de las familias que hicieron grande este país y que ahora descansan en paz.





Inauguración anecdótica
El primer entierro en esta necrópolis fue destinado al Arzobispo español Juan Domingo Gonzáles de la Reguera. Un día antes de este suceso el pintor Francisco Acosta, que se encontraba dando los retoques previos a la inauguración sufrió un accidente, y murió en este lugar. Las autoridades responsables decidieron esconder su cuerpo, para primero dar sepultura al prelado Gonzáles. Luego se produjo el sepelio del pintor.

La tumba más antigua
Una gran cantidad de flores, velas y personas de todas las edades rezan plegarias y hacen peticiones frente a la tumba de María de la Cruz, de quién se cuenta que vivió en el barrio de San Juan de Dios, y que con el paso de los años, como producto de la creencia popular, fue considerada una santa. La sepultaron en el año 1810.

Un museo bien valorado
Este cementerio está considerado entre los recintos más importantes del mundo, debido al patrimonio artístico que contiene.
Guarda la más importante colección de esculturas y estructuras funerarias europeas del siglo XIX de América Latina y es una muestra palpable de la evolución del estilo neoclásico en el Perú.
En este espacio se pueden apreciar las tendencias artísticas y culturales que se produjeron en
Lima durante los siglos XIX y XX.

Para todos los sustos
Los cementerios son los espacios donde se juntan las creencias, las leyendas y mitos de terror más intensos que son capaces de alimentar los sustos más fuertes.
El Presbítero Matías Maestro es el lugar favorito de chamanes y brujos para realizar magias de diversos colores entre las que figuran la blanca y la negra, y para esta última escogen los espacios más desolados. Por esta razón los visitantes no deben aterrarse si ven algunas velas extrañas sobre la tierra, ramas de ruda o hasta algunos huesos en su recorrido.

La paz sea con ellos
Aquí yacen personajes históricos como Francisco Bolognesi y Ramón Castilla, también encontramos a figuras de la literatura como Abraham Valdelomar y Ciro Alegría; ex presidentes entre los que se puede mencionar a Remigio Morales Bermúdez y Manuel Pardo; y hasta médicos que ofrendaron sus vidas, de la talla de Daniel Alcides Carrión.

Una mañana es suficiente para recorrer y valorar el arte de este singular museo; en el cual el miedo inicial se evapora con el deleite visual que produce la gran cantidad de obras de arte que encierra.

Por la conservación del museo
En la actualidad se realiza un trabajo de mantenimiento y rehabilitación gracias a un convenio firmado entre el Ministerio de Trabajo y el programa Construyendo Perú. Ciento ocho personas trabajan en la limpieza, lijado y el mejoramiento de las áreas verdes.

Noches de Luna Llena
Visitar un cementerio de noche encierra un encanto especial y este se puede vivenciar en este camposanto a través del programa de Noches de Luna Llena que nació hace 6 años. Inicialmente, este recorrido estaba dirigido a grupos de 20 ó 30 personas como máximo; en la actualidad los grupos están conformados por 200 personas, cada recorrido, en el trayecto puede apreciar la gran riqueza monumental que guarda.

Huancavelica y Huancayo: Unión por el cuidado hacia el medio ambiente

Como un homenaje a la conservación y cuidado de sus principales maravillas naturales, cientos de escolares y universitarios huancaínos y huancavelicanos aprovecharon el día del medio ambiente para organizar pintorescos pasacalles en las principales plazas de sus respectivos departamentos.

"Salvemos al Huaytapallana" decían a viva voz apoyados de sus pancartas diversos estudiantes de la ciudad wanka alrededor de la plaza La Libertad, abogando por el cuidado de su nevado emblema: el Huaytapallana, que lastimosamente está sufriendo los estragos del calentamiento global. Otros jóvenes se disfrazaron de la mismísima "muerte", tratando de conscientizar a la población de lo que ocasionaría la contaminación ambiental si no la evitamos a tiempo.



Mientras que en las avenidas Torre Tagle y Celestino Manchego Muñóz, en el centro de Huancavelica, se colmaron de entuasiastas niños y profesores que entre cánticos demostraron su interés por una pronta consciencia mundial para solucionar el grave problema de la polución que viene dañando nuestro planeta y su medio ambiente estos últimos años.

Estos son sólo dos de las cientos de ciudades en nuestro país que están dispuestas a cambiar esta realidad y labrar una nueva forma de vida sin la contaminación que, indudablemente, nos afecta de algun modo a todos nosotros.

Condorito y su más reciente chiste

A propósito de las recientes agresiones de Bolivia hacia Perú...

sábado, 6 de junio de 2009

No a la impunidad en Utopía

Por: Ronald Gamarra Herrera
Secretario ejecutivo de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos

Aún no cesa la lucha de los familiares de las 29 víctimas que perdieron la vida en la discoteca Utopía el 20 de julio del 2002. Y no puede cesar, simple y llanamente, porque todavía, a pesar de inacabables esfuerzos, no logran obtener justicia, no obstante haber transcurrido ya casi siete años desde aquella terrible tragedia ocasionada por el desprecio inexcusable a la vida y la seguridad del prójimo. Desprecio inadmisible e indignante que lamentablemente se encuentra tan extendido en nuestro medio, con una impunidad que indigna.

El Caso Utopía es emblemático de un fenómeno anómalo de creciente disolución del sentido de la responsabilidad, que no se detiene ante el delito y que incluso se asume como parte del objetivo por conseguir. Qué me importa, entonces, aglomerar como sardinas a los pasajeros y sobreexigir a un chofer que no ha dormido lo suficiente: lo único que importa es ganar todo lo posible en el menor tiempo, con la menor inversión y esfuerzo; si en esa circunstancia algún bus se me cae al precipicio, qué pena, pues, y aquí no pasa nada. Esto es, en buena cuenta, lo que sucedió en Utopía. Y nadie se hace responsable de este escándalo, nadie exige responsabilidades, nadie recibe la sanción que debiera.

Esta actitud, desgraciadamente, ha echado profundas raíces en nuestra vida social produciendo innumerables víctimas. Son miles las personas muertas, heridas, lesionadas de por vida; son tantas víctimas como las que habría en un conflicto armado. Solo en la tragedia de Mesa Redonda, en pleno Centro de Lima, perdieron la vida más de 200 personas como resultado de una suma de irresponsabilidades, en la que hasta el momento quienes la ocasionaron tampoco reciben la sanción que merecen. Y también aquí han transcurrido más de siete años.

Este 3 de junio, el Poder Judicial deberá decidir sobre el recurso presentado por los familiares de las víctimas de Utopía para sancionar como es debido al único responsable que ha sido hallado culpable, Percy North, que era el gerente de la discoteca, contra quien se pronunció una sanción menor por negligencia. Claro, una “negligencia” que costó la vida de 29 jóvenes que tenían una vida por delante y mucho que ofrecer a sus familias y la sociedad.

Pero hay además otro culpable de la tragedia: Alan Azizollahoff, sobre quien recae mayor responsabilidad en su condición de dueño de aquella discoteca administrada con indiferencia criminal por la seguridad de sus clientes. Contra él se había avanzado un proceso penal que volvió a fojas cero con la intervención del abogado contratado por Azizollahoff: nada menos que Alberto Químper, el mismo que se jactó de haber hecho un “faenón” en el escándalo de los ‘petroaudios’.

Tanta impunidad es intolerable. El Poder Judicial tiene ahora la palabra.

Bagua se desangra

Algunas fotos del enfrentamiento entre las fuerzas del orden y los indígenas de la selva.


lunes, 1 de junio de 2009

Yungay y el aluvión de 1970

Era otoño del '70 y nuestra selección de fútbol había clasificado de manera categórica al mundial de México. La algarabía y la esperanza por este logro reinaban en todas las familias peruanas ya que el Perú hacía 40 años que no clafisicaba a uno y de qué manera la alcanzaba: eliminando a la mismísima selección argentina en la Bombonera.

Todos estaban preparándose para la primera semana de Junio, fecha en la cual debutaría la selección encabezada por Teófilo Cubillas y el "cholo" Hugo Sotil en el mundial del '70. Pero, como una estocada final a dicha efervescencia y fanatismo que desprendía una de las mejores selecciones nunca tenidas por nuestro país y porque no del mundo, ocurrió uno de los hechos más catastróficos del mundo: el terremoto y aluvión de 1970 en la ciudad ancashina de Yungay.

Si bien el terremoto se sintió en Huánuco, La Libertad, Lima y Áncash, fue éste último el que recibió la descomunal ira de la madre tierra. El desprendimiento de un bloque de nieve y hielo del pico oriental del nevado Huascarán juntamente con grandes pedazos de roca enterreraron y desaparecieron a los pueblos de Yungay y Ranrahirca y a sus pobladores. Mientras que la capital de Ancash, Huaraz, se destruyó en un 97% por causa del terremoto. A consecuencia de esto: se originó la temible cifra de 80.000 muertos y 20.000 desaparecidos.

El ingeniero geofísico Mateo Casaverde, quien se salvó ya que se refugió en un cementerio, pudo observar la magnitud del aluvión que asoló Yungay aquel fatídico 31 de mayo de 1970: "el lodo de aproximadamente 60 metros de alto paso muy cerca de nuestros pies, se oscureció el cielo por la gran cantidad de polvo, posiblemente originado de las casas destruidas en Yungay; volteamos la mirada: Yungay con sus 20 000 habitantes había desaparecido".

Pero al igual que Mateo, hubieron varias personas que se salvaron ya que al igual que él, pudieron correr y refugiarse en el cementerio de la ciudad (una antigua fortaleza preinca). Sin embargo, hubieron otros que se salvaron al permanecer en los únicos puntos seguros de la ciudad como curiosamente lo estaban el circo "Verolina" y el estadio, sitios donde varios pobladores asistieron.

A raíz de este acontecimiento, la ayuda local e internacional no se hizo esperar aunque la destrucción de las vías de comunicación de la zona y la falta de planeamiento le dieron una cuota de ineficiencia. Aunque aquí no acaban las desgracias: una aeronave argentina con la intención de socorrer a los heridos sufrió un accidente, destruyéndose totalmente. Fue por la ayuda de todos los rincones del mundo que a la nueva Yungay se le conoce como "Capital de la Solidaridad Internacional".

En cuanto al fútbol, el Perú pudo remontar un 2-0 a Bulgaria, encaminando una serie de triunfos inolvidables que no pararían hasta 1980.