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martes, 5 de enero de 2010

Rectifican condena a Fujimori: hablan los abogados de la parte civil

Una conferencia de Prensa se realizó en la sede de APRODEH sobre la rectificación de la pena privativa al ex presidente Alberto Fujimori.

lunes, 13 de julio de 2009

Fujimori corrupto

A propósito de su juicio de corrupción.


lunes, 13 de abril de 2009

Como vió la prensa argentina la sentencia a Fujimori

Noticia de Página 12:
Fallo histórico para el genocida Fujimori


La Justicia peruana concluyó que “El Chino” era responsable del asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, así como de los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer.

Cuando se escuchó la sentencia al ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) hubo festejos, pero también amenazas con protestas en las calles de parte de los seguidores del ex dictador peruano. La sala de tres magistrados que procesó a Fujimori durante un año y cuatro meses concluyó que éste era responsable de crímenes de Estado y crímenes de lesa humanidad, y le impuso una condena de 25 años de prisión. De esta forma, Fujimori se convirtió en el primer presidente en la historia de Perú en ser sentenciado por un tribunal de Justicia. La condena fue calificada por organismos nacionales e internacionales de derechos humanos como “un precedente histórico en la lucha contra la impunidad y la defensa de los derechos humanos”.

Descontando el tiempo que ya ha pasado en prisión, Fujimori, de 70 años, podrá salir en libertad el diez de febrero de 2032. Para entonces tendría 93 años. Al haber sido condenado por crímenes de lesa humanidad, la leyes internacionales impiden que Fujimori pueda beneficiarse de un indulto o una amnistía, pero sí podría acogerse, eventualmente, a beneficios penitenciarios para reducir su condena a la mitad.

El presidente del tribunal, César San Martín, señaló, durante la lectura de la sentencia, que estaba probada “más allá de toda duda razonable” la culpabilidad de Fujimori por haber ordenado el asesinato de 25 personas en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, y los secuestros del periodista Gustavo Gorriti y del empresario Samuel Dyer.

El tribunal estableció que Fujimori era responsable de los delitos de asesinato con alevosía, secuestro con agravantes y lesiones graves. La sentencia estableció que Fujimori había encabezado una organización criminal que desde el poder aplicó una política de guerra sucia contra la subversión armada, que fue ejecutada por el escuadrón de la muerte llamado Grupo Colina. Considerando los factores agravantes, señaló San Martín, se le impuso al acusado “la pena máxima”.

El presidente del tribunal aclaró que se dictó una sentencia de 25 años y no de 30 como pedía la fiscalía, porque 25 años era la pena máxima permitida por las leyes peruanas cuando ocurrieron los crímenes por los que Fujimori fue condenado.

Durante las más de tres horas que duró la lectura de la condena, Fujimori permaneció sentado, tomando notas en un cuaderno, con la mirada clavada en sus apuntes, sin levantar en ningún momento la cabeza. Los familiares de las víctimas de las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, dos de los cuatro hijos del ex dictador y congresistas fujimoristas, seguían la audiencia en un estrecho ambiente separado de la sala judicial por un vidrio antibalas.

Un cordón policial separaba a ambos grupos. Luego de que se leyera la sentencia, Fujimori se paró para hablar un par de minutos con su abogado, César Nakasaki, regresó a su sitio y se limitó a decir “interpongo recurso de nulidad”. La nulidad planteada por la defensa de Fujimori será examinada en reserva por un tribunal de cinco magistrados, que en cuatro o cinco meses deberá confirmar o modificar la sentencia. Esa decisión será definitiva.
Hasta el momento del envío de esta nota, el presidente Alan García no se había pronunciado sobre la condena a Fujimori. García ha sido duramente cuestionado por su acercamiento con el fujimorismo. Quien sí se pronunció fue el primer ministro, Yehude Simon. “El gobierno se ha mantenido al margen de este juicio. Todos deben respetar la sentencia. El Poder Judicial ha actuado como tenía que actuar”, fue su escueto comentario.

Visiblemente alterada, la congresista Keiko Fujimori, hija del sentenciado ex dictador, calificó la condena contra su padre como “un fallo lleno de odio y venganza”. “Los fujimoristas no nos quedaremos con los brazos cruzados, vamos a salir a las calles”, amenazó, en una breve declaración a la prensa a la salida del tribunal. Minutos después dio un discurso ante sus partidarios, reunidos en las afueras de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales de la Policía (Dinoes), donde Fujimori está detenido, como el único preso del lugar, desde septiembre de 2007 y donde se instaló el tribunal que lo juzgó. Ahí volvió a atacar la sentencia contra su padre y a los jueces del tribunal que lo condenó, y también volvió a amenazar: “Se equivocan si creen que con esta sentencia nos van a debilitar.

El fujimorismo seguirá avanzando”, dijo Keiko Fujimori, quien aspira a llegar a la presidencia en las elecciones de 2011. A su lado estaba su hermano Kenyi, que permanecía en silencio, con el rostro desencajado.

En el otro lado, los familiares de las víctimas del gobierno fujimorista y los organismos de derechos humanos elogiaron la sentencia. “Por primera vez la Justicia peruana está a la altura de la historia en la lucha contra la impunidad. Se ha reivindicado a nuestros familiares asesinados porque la sentencia dice que no eran terroristas”, declaró una emocionada Gisela Ortiz, hermana de uno de los estudiantes de la Universidad La Cantuta, asesinados por el Grupo Colina. El fiscal José Antonio Peláez aseguró que la sentencia “es contundente y será muy difícil que pueda ser rebatida en la apelación”.

Mientras se leía la sentencia, en las afueras de la Dinoes hubo un enfrentamiento entre los partidarios de Fujimori y manifestantes que exigían justicia para las víctimas del gobierno fujimorista. Hubo un herido. Los fujimoristas, que llevaban remeras naranjas con las fotos de Alberto Fujimori y su hija Keiko, recibieron un duro golpe al escuchar la sentencia y comenzaron a gritar “Fujimori libertad” y “Keiko presidente”.

No muy lejos, representantes de organizaciones sociales, juveniles, sindicatos y activistas de derechos humanos comenzaron a saltar y abrazarse cuando escucharon la sentencia, celebraron a los gritos de “culpable, culpable”.

martes, 7 de abril de 2009

Alberto Fujimori es condenado por delitos de lesa humanidad

Alberto Fujimori, ex presidente del Perú ha sido condenado por 25 años. Días antes, personajes como Jaime Baily daban su total apoyo a los fujimoristas. Se hablaba mucho, de que no iban a acatar (los fujimoristas) el fallo de los jueces, que como siempre aunque no lo digan: a desordenar las calles, que no son para nada pacíficas. Ahora, los jueces hacen justicia.

¡Que haya democracia! y acepten el fallo..



Informa CNN:

El grito de "!soy inocente!" no le bastó al ex presidente peruano Alberto Fujimori, de 70 años, para convencer a los jueces que le sentenciaron este martes a 25 años de prisión por cargos de abusos a los derechos humanos.

Con el fallo, Fujimori sufrió la mayor derrota de su controvertida y calculadora vida, aunque al mismo tiempo estará desde ahora aferrado al incierto destino político de su apellido como la única puerta hacia la libertad.

El ex presidente Alberto Fujimori dijo que interpondrá un "recurso de nulidad" tras escuchar la sentencia que lo condena a prisión.

Los fiscales han solicitado 30 años de prisión para Fujimori por los cargos de lesiones graves, homicidio calificado y secuestro bajo la modalidad de "autor mediato" o de ejercer el "dominio" sobre el escuadrón militar que ultimó a las víctimas por supuestamente ser guerrilleros.
El tribunal concluyó que "está probado que por ello protegió tanto a Montesinos Torres como al general (jefe de las fuerzas armadas, Nicolás) Hermoza Ríos, e incluso a los ejecutores materiales a quienes se les concedió amnistía".

Su hija Keiko Fujimori, voceada candidata presidencial para los comicios del 2011 y que lidera las intenciones de voto, ha afirmado que, si sale elegida, podría indultar a su padre.
"Muy grande es mi indignación de escuchar un fallo lleno de odio y de venganza", dijo a periodistas la hija de Fujimori a su salida del tribunal.

"Quiero decirles que obviamente el fujimorismo no se va a quedar de brazos cruzados, vamos a salir a las calles a expresar nuestro apoyo abierto al mejor presidente que ha tenido este país, al presidente que salvó del terrorismo a nuestro país", agregó la legisladora.

Fujimori siempre transitó en medio de tormentas y tempestades hasta que su Gobierno se derrumbó en el 2000 tras estallar un gran escándalo de corrupción, que deshilvanó el aparato de poder que había armado con su mano derecha y ex jefe de espías, Vladimiro Montesinos, según analistas.

sábado, 4 de abril de 2009

Así informó La República

Jueves 03 de Abril


Un fujimori que dice: "Yo tuve que gobernar desde el infierno, señores jueces, por eso compartí el poder con este caballero".

Obviamente ese "caballero" es Vladimiro Montesinos.

jueves, 2 de abril de 2009

Ronald Gamarra: Fujimori se sabe un reo vencido en juicio

Ronald Gamarra, abogado de la parte civil en el Juicio a Fujimori, declara para cpn radio sobre los testimonios de Fujimori en su juicio.

viernes, 20 de marzo de 2009

martes, 17 de marzo de 2009

Marcha Nacional Fujimori Culpable

Una marcha llena de color y algarabía, pacífica y llena de decisión democrática, remeció las calles del centro de Lima en la tarde de ayer, jueves 12 de marzo, recorriendo el trecho entre la plaza Dos de Mayo y la sede del Ministerio Público.

La ciudadanía en las calles pudo celebró una jornada cívica de gran envergadura y trascendencia en apoyo a las madres, hermanas y familiares de las víctimas de los horrorosos asesinatos de La Cantuta y Barrios Altos, perpetrados por el escuadrón de la muerte Colina, organizado y protegido por Fujimori, Montesinos y Hermoza Ríos.

De la misma manera, en diversas regiones del Perú, la ciudadanía se volcó a las calles con el mayor entusiasmo en respaldo al juicio que actualmente se sigue al reo Alberto Fujimori, estando ya muy próximo el día en que se pronunciará la sentencia.

Más de 5,000 personas en Lima y otros miles en ciudades como Arequipa, Cuzco, Abancay, Huánuco y Chiclayo, así como en Puno, Huancayo, Huancavelica y Huaraz, se manifestaron contra la impunidad y en respaldo a la acusación fiscal contra Fujimori por los graves crímenes de La Cantuta y Barrios Altos, entre muchos otros delitos contra los derechos humanos y crímenes de corrupción perpetrados cuando era presidente.

La marcha fue convocada por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos en conjunto con la Confederación General de Trabajadores del Perú, para respaldar a los familiares de las víctimas de Barrios Altos y La Cantuta, así como a los familiares de muchas otras víctimas asesinadas por el régimen de Fujimori, y a ella se adhirieron decenas de organizaciones sociales, colectivos juveniles, delegaciones estudiantiles, grupos de artistas, y ciudadanas y ciudadanos que en el camino se fueron plegando libre y espontáneamente.

Las voces de las familias de las víctimas se multiplicaron por miles para decir "No a la impunidad", "Sin justicia no hay paz" o "El pueblo no olvida", entre otras consignas, que, al llegar a la sede del Ministerio Público, se condensaron en un memorial dirigido a la Fiscal de la Nación Gladys Echaiz respaldando la correcta y valiente actuación de los fiscales Peláez y Guillén, y la acusación que han formulado contra Fujimori ante el Tribunal para que sea sancionado de acuerdo a la gravedad de sus delitos.
Tal como dice el memorial, leído con voz emocionada por Gisela Ortiz, representante de los familiares del caso La Cantuta: “hemos llegado hasta la sede del Ministerio Público, ya no para reclamar, ya no para expresar nuestra indignación, ya no para llorar de impotencia por no saber que pasa con nuestros seres queridos, nuestros amigos, nuestros compatriotas”. En otro pasaje del memorial, se afirma que “hemos querido venir aquí hoy, acompañados por representantes de diversos sectores de la ciudadanía, para expresar nuestra adhesión plena a la vigorosa y valiente acusación fiscal, que llena de prestigio a todo el Ministerio Público”.

Al terminar la marcha, los manifestantes soltaron miles de globos que sentenciaban “Fujimori culpable”, dispersándose por el cielo hacia toda la ciudad.



Justicia para los deudos


Uno de los jóvenes de la protesta

Uno de los participantes


A viva voz


El trío: Hermosa Ríos, Fujimori y Montesinos con fajos de dinero


Participante de la protesta


Los "socios"


Culpable Fujimori


Deudos piden justicia

Organizada protesta de Fujimori Culpable


Participante de la protesta



Los presentes esperan un fallo a favor de los deudos

Fuente: Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDH)



lunes, 9 de marzo de 2009

Fujimori cumbiambero

Peculiar afiche mostrando a un Fujimori "cumbiambero"

Se pasaron los editores

lunes, 9 de febrero de 2009

El Alegato de Ronald Gamarra

El abogado de la parte civil en el juicio del siglo expuso su alegato el 09 de Febrero del 2009. Aquí un fragmento de dicho escrito:

Señor Presidente:

Venimos ante este honorable tribunal a hablar de crímenes contra la humanidad cometidos bajo la cobertura del poder político y la oprobiosa impunidad que ese poder ofrece a quienes ejecutan esos crímenes y especialmente a quienes los planifican y promueven. Sin embargo, ocurre que en el necesario análisis de esos crímenes, con frecuencia nos extraviamos en elaboraciones intelectuales y perdemos de vista lo central: que esos actos atroces se cometieron contra personas de carne y hueso, en cuyos pechos palpitaban corazones ávidos de vida; personas que abrigaban afectos, amor e ilusiones por las cuales luchar y esforzarse; personas que tenían madres, hijos y amigos que no cesan de llorarlos.

Seres humanos idénticos a cualquiera de nosotros y que, en distintas circunstancias, hubiésemos podido ser cualquiera de nosotros mismos. Seres frágiles, pues por definición es frágil la vida del ser humano. Pero, sobre todo, seres únicos e irrepetibles, destinados, como todos los seres humanos, a transcurrir una sola vez sobre la tierra. Esas son las vidas únicas e irrepetibles, y por eso mismo de valor incalculable, como son las vidas de todos los seres humanos, las que una serie de crímenes brutales cometidos bajo el amparo del poder segaron con desafiante impunidad que no puede tolerarse más.

En homenaje a esas individualidades prematura e injustamente truncadas, quiero recordar una por una a las víctimas del horrendo crimen de La Cantuta:

Al profesor universitario Hugo Muñoz Sánchez, con toda una vida dedicada a la docencia y siempre ligado a las preocupaciones y necesidades de los estudiantes; de reconocido carácter afable y atento ante cualquier emergencia que los estudiantes podían tener, que desempeñaba el cargo de director de bienestar universitario.

A la joven Dora Oyague Fierro, que seguía la especialidad de Educación Inicial debido a su gran cariño por los niños. Ferviente católica, fue catequista en la parroquia San Francisco de Borja, en Lima. Debido a su fuerte inclinación por el arte, participaba en las actividades del grupo de teatro parroquial y universitario, pero también practicaba la danza y dibujaba al carboncillo. Era una buena deportista, destacando en natación y vóleibol.

Al joven Marcelino Rosales Cárdenas, que seguía estudios en la especialidad de Literatura y destacaba por sus composiciones literarias en cuento y poesía. Cultor entusiasta de la música, también participó activamente en la estudiantina universitaria.

Al joven Luis Enrique Ortiz Perea, natural de Chachapoyas, aficionado desde siempre a la práctica del fútbol, destacando a nivel escolar y luego, en la universidad, como integrante destacado de la selección de fútbol, hasta el momento en que tuvo que dejar el deporte por un problema en la columna. Un año antes de ser asesinado por el destacamento Colina, ingresó también a San Marcos con la intención de seguir la carrera de periodismo paralelamente a sus estudios de pedagogía en La Cantuta.

Al joven Robert Teodoro Espinoza, natural de Ancash, seguía la especialidad de Biología en La Cantuta. Joven activo y entusiasta, llegó a ser secretario general del internado de varones de la universidad. Le encantaba tocar la quena y formó parte de la estudiantina universitaria. También formó parte de la agrupación universitaria de danzas folclóricas.

Al joven Armando Amaro Cóndor ingresó a la universidad en 1988, después de cumplir con el servicio militar obligatorio en el ejército. También había seguido la carrera técnica de electrónica. Aficionado a la música, le encantaba tocar zampoñas, y llegó a formar parte de la agrupación musical universitaria.

Al joven Felipe Flores Chipana, natural de una de las provincias más pobres del país, Aymaraes, en el departamento de Apurímac, llegó a Lima para continuar con sus estudios secundarios, primero, y luego ingresó a La Cantuta, siguiendo la especialidad de Electromecánica. Aficionado a la música andina, formó parte de la Estudiantina.

A la joven Bertila Lozano Torres, natural de Tarapoto, San Martín, cursaba el sexto ciclo de la especialidad de Lengua y Literatura. Ella era una gran deportista, incluso pertenecía a la selección de fútbol femenino de la universidad.

Al joven Juan Gabriel Mariños Figueroa seguía estudios en la especialidad de Electromecánica. Le encantaba el deporte, tanto que había llegado a ser cinturón negro en karate, y enseñaba este deporte a quienes querían aprenderlo en la universidad.

Al joven Heráclides Pablo Meza, natural de Ancash, cursaba estudios en la facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas. Era relativamente nuevo en la universidad y se le recuerda como una persona discreta y trabajadora.

Quiero recordar así mismo a las víctimas de la horrenda masacre de Barrios Altos, en la persona del niño Javier Manuel Ríos Rojas, de apenas 8 años de edad, asesinado por el destacamento Colina junto a su padre Manuel Isaías Ríos Pérez, a quien trató de cubrir con su pequeño cuerpo de niño que fue destrozado en un instante por una ráfaga de ametralladora.

Y menciono, a continuación, a las demás víctimas de la masacre de la calle Huanta, en Barrios Altos, una por una, con la advertencia de que cada nombre invoca un destino injusta y brutalmente segado, que este tribunal tiene el deber y la oportunidad de reivindicar con una sentencia ejemplar:

Filomeno León León
Lucio Quispe Huanaco
Máximo León León
Nelly María Rubina Arquiñigo
Luis Antonio León Borja
Luis Alberto Díaz AstovilcaAlejandro Rosales Alejandro
Odar Mender Sifuentes Nuñez
Teobaldo Ríos Lira
Octavio Benigno Huamanyauri Nolazco
Benedicta Yanque Churo
Placentina Marcela Chumbipuma AguirreTito Ricardo Ramírez AlbertoIgualmente quiero mencionar aquí a los sobrevivientes de la masacre de Barrios Altos, sobrevivientes a la orden inicua de matar a todos, sin contemplación ni mayores averiguaciones:
Natividad Condorhuanca Chicaña Felipe León León Alfonso Rodas Alvítez
Tomás Livias Ortega, que sobrevive confinado a una silla de ruedas, con los restos de varias balas alojadas definitivamente en su cuerpo.

Pero esta es también la oportunidad de hablar por los familiares de las víctimas, especialmente por aquellas madres y padres, esposas, hijas e hijos que no cesan de llorar a sus seres queridos y que durante más de 15 años han tenido el admirable coraje y la perseverancia inusual en un país donde campea la impunidad, para convertir el más profundo dolor en un reclamo vigoroso e indeclinable de justicia, que este tribunal, dando un ejemplo al mundo, debe satisfacer.

Los familiares de las víctimas han vivido su propio drama indisolublemente ligado al asesinato de sus seres queridos. Por un lado, ellos han debido soportar durante mucho tiempo el estigma injusto y falso de “terroristas”, lanzado arteramente sobre sus seres queridos como supuesta justificación al proceder inadmisible del destacamento Colina.

Quiero recordar aquí algo que todos debemos tener presente, y son las palabras del coronel Benedicto Jiménez, quien es sin duda el profesional de la policía más experimentado y exitoso del país, tanto así que fue quien capturó sin disparar un solo tiro al jefe terrorista Abimael Guzmán y a toda su plana mayor. El coronel Benedicto Jiménez ha declarado ampliamente ante este tribunal y ha establecido con toda claridad que las víctimas del destacamento Colina en La Cantuta y Barrios Altos no eran terroristas. Repito una vez más, y que nadie lo olvide: esos jóvenes asesinados de un tiro en la nuca, no eran terroristas. Lo dijo aquí el profesional de la policía más autorizado por su conocimiento, destreza y éxito en la lucha antiterrorista.

Pero a pesar del dictamen concluyente del coronel Benedicto Jiménez, todavía hay quienes insisten en afirmar esa infamia sin fundamento. Durante mucho tiempo, demasiado tiempo, se dejó correr esa malévola especie, difundida por el servicio de inteligencia de la época de Montesinos y Fujimori. La señora Gisela Ortiz, hermana del joven Luis Enrique Ortiz Perea, asesinado en La Cantuta, describió la terrible situación en que se encontraban los familiares ante la memoria mancillada de sus seres queridos, con una elocuencia surgida de un dolor profundo, cuando dijo:

“Qué incomprensión la que recibimos más de una vez, qué indignación la que sentimos ante el estigma que se levantaba contra nuestros desaparecidos y nosotros mismos. Qué soledad la de entonces, y qué duro se hacía continuar. Era como empujar una pesada piedra en la pendiente empinada de un cerro, como remar río arriba”.

Y la señora Carmen Oyague, hermana de la estudiante Dora Oyague, ha declarado:

“Cuando salíamos a la calle, la gente hablaba: ha muerto un puñado de terroristas. Eso me dolía mucho. Una vez, en el seguro, una doctora que me atendía dijo a sus alumnos: estoy contenta con Fujimori porque ha pacificado el país. No pude contener el llanto y le dije: eso, a costa de mi dolor. Sus estudiantes se quedaron mirando.”

Que no se repita, pues, nunca más esa afirmación infame que es la calumnia difundida por los asesinos para intentar justificarse.

Por otro lado, los familiares de las víctimas han sido blanco constante de cobardes amenazas de muerte con las que intentaban disuadirlos de sus reclamos. Por eso debemos rendir hoy el homenaje que merecen sobre todo esas madres y hermanas que supieron vencer todo temor personal sólo por seguir un mandato de amor y lealtad filial y fraternal hacia sus seres queridos brutalmente asesinados.

Lo que quiero resaltar aquí es que, aún con todo el dolor que llevan a cuestas, esas madres y hermanas heridas en lo más profundo han tenido la capacidad de darnos a todos una lección de entereza y dignidad. Dignidad sin aspavientos, que se expresa con sencillez pero con decisión y claridad en las palabras tan llenas de contenido de la señora Raida Cóndor, madre del joven estudiante Armando Amaro Cóndor, que ha dicho estas palabras que quiero repetir aquí porque son el norte que guía nuestra actuación como defensores de la parte civil. La señora Raida Cóndor ha dicho lo siguiente:

“Mi lucha es en nombre de mi hijo, para que no haya una madre que sufra esto. No pido ojo por ojo ni busco venganza. Busco justicia porque los mataron sin piedad, no tuvieron corazón. Quisiera preguntarles a los asesinos por qué lo hicieron. Cuando encuentre justicia, me sentiré más tranquila y podré ir en paz a encontrarme con mi hijo”.

He subrayado que los crímenes que aquí se juzgan se cometieron en agravio de personas concretas y de sus familiares, pero también nos alcanzan inevitablemente a todos, porque nadie puede ser indiferente ante la enormidad de los crímenes cometidos con la impunidad del poder. La desaparición forzada, la ejecución extrajudicial y la tortura son parte del prontuario de las peores dictaduras, y por eso merecen el repudio universal que cataloga esos delitos como crímenes contra la humanidad, justiciables bajo la jurisdicción universal.

Tengamos entonces conciencia de que no nos encontramos solamente ante infracciones calificadas al código penal. Los hechos que se juzgan en este tribunal tienen un contenido que incumbe a todos los ciudadanos de nuestro país y ciertamente también a la humanidad entera, que ha consagrado tratados con normas de validez internacional específicas para sancionar esta clase de crímenes. Está, pues, en manos de este tribunal hacer justicia condenando los delitos que aquí se examinan como crímenes de lesa humanidad.

Y así como las víctimas de los crímenes que se juzgan ante este tribunal tienen nombres e identidades concretas que no debemos olvidar, así mismo los responsables de esos crímenes no son entidades abstractas sino seres de carne y hueso, aunque está por ver si conservan el alma, y tienen nombres y apellidos, y el mayor de todos ellos, quien ahora no tiene el coraje de asumir el costo de las órdenes que dio y del sistema criminal que montó, junto con Vladimiro Montesinos y Nicolás Hermoza Ríos, entre otros, está sentado aquí ante nosotros, y se llama Alberto Fujimori.